Recomendaciones de Libros

Háblame a los ojos

 

Nos determina la carga genética y el entorno en la misma medida. La vida y las experiencias que ésta nos ofrece nos hacen ser cada vez más diferentes y eso nos aleja de la igualdad con las personas más cercanas. 

La identidad se construye a partir del contacto con los demás. Las personas que nos rodean son los espejos que nos hacen saber quiénes somos, porque nos dicen lo que ven en nosotros, lo bueno y lo malo. Para poder crecer interiormente y para vivir, necesitamos seguridad y afecto. 
Los mensajes negativos o positivos que percibimos pueden causar identidades inseguras como en la protagonista del libro, Pepita: 

"- ¿Has entendido? - No. Acto seguido la monja pone el disco por segunda vez. 
 .... 
  - ¿Has entendido? - Vuelve a preguntarme la monja al finalizar la mezcla de voces. 
  Qué podría pasar si vuelvo a negar ya que mi experiencia infantil me dice que, al negar por segunda vez, las personas adultas y los niños se suelen empezar a enfadar ... Intento buscar la respuesta más adecuada para salir del atolladero en que me encuentro " 
"Para evitar este sentimiento angustiosa y desagradable, miento" 

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"Le pregunto a la compañera de pupitre qué es lo que les hace tanta gracia. 
Nada, es una tontrería-me dice 
¿Qué tontería es? - Insisto. 
Nada, nada. No es más que una tontería-responde. 
Explícame, por favor-continúo insistiendo. 
Pesada-me contesta. " 

El hecho de que una persona se vea repetidamente etiquetada de manera negativa debido en ella una identidad construida a base de reflexiones y reacciones defensivas. A partir de malas experiencias que evita, la personalidad de "Pepita" se desarrolla de manera tímida y vergonzosa, aumentando la automarginación a medida que pasan los años. 

"Seguiré esforzándome al ser una artista en emular al oyente. Así, de esta manera, ella no se siente molesta, no se enfada, no hiera su sensibilidad y está contenta. ... ..... a pesar de que, inconscientemente, me hiciera daño interiormente. " 
La personalidad se forma también a partir de subidentidades y posesiones. En primer término está la familia con quien formamos los fundamentos de lo que serían los valores que nos identifican. Pero esta transmisión viene condicionada por la percepción de la realidad que tiene cada uno. Hay una selección inconsciente de la información que nos llega. 

"Nunca abandonamos nada, o más bien, nada nos abandona. Nuestros propios olvidos, nos dan forma, y su huella nos marca con el sello de lo irreversible. Y si intentamos borrar esa marca, entonces es este mismo esfuerzo lo que se nos pega a la piel "-La profesión de educar, capítulo 1 de la opción de educar. Meirieu, Philippe (2001) .- 

También encontramos la identidad étnica. Al igual que la cultura, la identidad es cambiante. Que nos identificamos en una cultura o grupo social, no impide juntarse con otro. Sin embargo, no es necesario que todos los valores de esta cultura deben ser parte de tu identidad. La integración a otra cultura hace que nuestra identidad cambie en el sentido de que se conserven, pierdan o recuperen valores. 

Pero, ¿qué pasa cuando la única cultura que conoces no da paso a la formación de una identidad posicionada dentro de los cánones normalizados de esa cultura? El efecto de este fenómeno lo podemos encontrar en la formación de la identidad de Pepita. La cultura que conoce no lo acepta como persona no oyente y eso crea que su identidad sea desmesuradamente reflexiva, auto defensiva, insegura .... 

El descubrimiento de & es un punto a favor de su identidad para que este cambio. 

"Me sentía ligera, sin el peso del esfuerzo. Hablaba sin ruido, sin estar pendiente de si entendía o no, de si lo que decía era una tontería o no, de si me equivocaba o no .... En ese tiempo, cuando me encontraba entre muchas personas sordas sentía un gran alivio. Volaba. 
.... 
Un oasis en el desierto. " 

También es importante mencionar la depresión que ocurre cuando ya ejerce como profesora. 

"- Pude darme cuenta de que estaba pasando un mal momento, de que me sobrevino bruscamente una crisis, y pude pedir ayuda. Otras personas no son conscientes. Ademas, pude contar con una persona que conocía él tema. " 

Lo que surge del interior de cada persona, sean conceptos correctos o incorrectos, ayudan a constituir el aprendizaje de la realidad que nos rodea. Aunque una experiencia como el aislamiento y la incomprensión pueda causar efectos depresivos en una persona, estos mismos recuerdos y conocimientos siguen formando parte de la identidad del sujeto. 

El hecho ya mencionado que la identidad cambio es muy evidente cuando Pepita toma la posición de educadora. 
Ver su problema en tercera persona hace que desarrolle su propia identidad profesional, creando sus propios métodos. Parte de las experiencias y actúa en consecuencia. 

Ella es una gran pensadora por todo lo que ha vivido. Reflexiona todo lo que critica y todas sus acciones. Interroga, observa, ejemplifica, compara, deduce, experimenta y aprende del diálogo con informadores de quien absorbe pequeñas dosis de identidad. Con todo, crea una identidad profesional en la que reconoce al otro como elemento clave en la diferencia con otros sujetos. El estudio de los sujetos surge a partir del papel en blanco que ofrece a cada nueva persona que estudia. Mujer valor a su condición, es capaz de reconocer y dar protagonismo a la identidad del otro, a constituirse la ya valorarla. 

"Me gusta nadar mucho, como los peces. Mis amigos dicen que nado como un pez. Pero no soy un pez porque no soy capaz de nadar las 24 horas como los oyentes, perdón, como los peces. Estoy orgullosa de ser como soy. " 

La educación es una relación de dos personas porque sin comunicación no hay aprendizaje. El sujeto se mostró abierto a aprender. Los valores los toma al individuo en su conciencia, por tanto estos no son transmitidos, se no que se toman en posesión. 
Un buen educador, respeta o intenta respetar las identidades del entorno pero los principios ideológicos de este cambiarán su intervención hacia una acción u otra. 

Cuando Pepita hace la entrevista con la niña sorda y ciega ve que la familia la priva de la educación integradora, evita el contacto con el exterior, lo bueno y lo malo. Esto hace que se cree en la niña una dependencia desmesurada con su madre. La niña no sabe ni que Pepita le está haciendo una entrevista ni el porqué. 
Cuando se interviene, el sujeto debe estar informado. Toda la población tiene derecho a estar informada. La información mujer libertad. 
 A pesar de empezar a conocer la identidad profesional, el individuo sigue formando la identidad personal. Mediante la interacción con el entorno podemos reconocer y hacer nuestras ideas y principios o, al contrario, descubrimos que hay ideales, acciones, y muchas otras cosas con las que nunca estaremos de acuerdo. 
En mi caso, por ejemplo, cuando descubrí la ideología fascista vi que nunca estaría de acuerdo con este tipo de pensamiento. 
Otro ejemplo podría ser, hablando de modernidad líquida, el hecho que todo el mundo elige qué tipo de ropa y complementos quiere comprarse. Cada uno crea su autenticidad a partir de la imitación del entorno. Pero en el libro vemos que no todos tenemos oferta suficiente para escoger: 

"- Sigo caminando y veo una óptica. Observo que tienen lentillas. Hay personas que por diversas razones no desean mostrar que llevan gafas, mientras que otras prefieren enseñarlas, aun viendo bien. Me alegra que exista esa libertad de elección. Me gustaría que los sordos dispusiéramos también de dicha libertad: unos les gustaría llevar el audífono, además de para oír, como adorno; otros, preferirían no mostrarlo; otros, quizás sí, ¿por qué no? " 

Para terminar, me gustaría mencionar el hecho de que aunque encontramos similitudes con otras identidades que nos reafirman, muchas veces nos sentimos ausentes de conocimientos y argumentos para defender la identidad propia. La experiencia es un factor que nos ayuda pero al mismo tiempo llegan nuevas que nos provocan reflexiones sobre quiénes somos y cómo hemos llegado a serlo. 

Es difícil pedir ayuda a alguien, cuando se me considera capaz de enseñar a alumnos sordos y cuando varias veces mi tarea docente ha sido elogiada. También he tenido que oír en ocasiones que como soy una persona sorda desde pequeña y ha estado en escuelas diferentes, la específica la de "integración", debería saber trabajar con los alumnos sordos. Es como si la experiencia que te da ser sorda te obligara a saber todo lo relacionado con el mundo del sordo. A través de estos constantes comentarios y elogios, he ido alimentando mi autoestima, creyéndome capaz de todo. Pero, paradójicamente, al hacer frente a este grupo me siento incapaz.

El grito de la gaviota de Emmanuel Laborit

El grito de la gaviota es el testimonio de una joven que, a los veintidós años, ha conocido ya la soledad absoluta, la duda y la desesperación, pero también la dicha, la solidaridad y la gloria. Inicialmente incomunicada con el mundo exterior a causa de su sordera, a los siete años Emmanuelle Laborit descubrió el lenguaje de los signos. Sin embargo, en la adolescencia su vida parecía tambalearse: al desasosiego propio de la edad se añadió la rebeldía contra el hecho de que se negaba a los sordos su identidad, ya que el lenguaje de los signos estaba prohibido en Francia a causa de la teoría de que los sordos podían aprender a leer en los labios y a hablar. La adolescencia y la primera juventud de Emmanuelle son la historia de una lucha por subsistir en un mundo «diferente» y por el reconocimiento de los derechos de los tres millones de sordos franceses, hasta conseguir que, en 1991, se enseñe por fin en los centros de educación de los sordos el lenguaje de los signos. Con este triunfo colectivo y el personal, pero no menos emblemático, de su éxito como actriz teatral, El grito de la gaviota cierra significativamente un itinerario personal tan breve como intenso.

Veo una voz deOliver Sacks

Se trata de una amena presentación de la situación actual de los sordos prelingüísticos y de los principales problemas que les afectan. El autor es médico neurólogo con notable capacidad literaria para la divulgación. El libro tiene tres partes diferentes, dos de ellas ya publicadas anteriormente. En la primera se esboza una historia de la educación de los sordos, se introduce al lector en la naturaleza de la Seña, el lenguaje por señas, que no es la transliteración del habla, sino un lenguaje visual con sintaxis propia no relacionada con el lenguaje hablado, y termina con la descripción de una visita del autor a la isla Martha's Vineyard, en la que, desde hace 250 años, una sordera hereditaria ha llevado a la existencia de comunidades enteras en las que se utiliza habitualmente el lenguaje de señas. La tercera parte es una crónica de la rebelión de los estudiantes de la Gallaudet University —la única universidad del mundo para sordos, que cuenta actualmente con unos 2.000 alumnos— en marzo de 1988 que consiguió la designación de un rector sordo.

Lo más interesante para el filósofo se encuentra quizá en la segunda parte que constituye "el núcleo del libro, o al menos el enfoque más sistemático, aunque también más personal de todo el tema" (p. 14): en ella se aborda la relación entre lenguaje y pensamiento, aportando una síntesis de los resultados de la investigación neurológica y lingüística de las afasias y del lenguaje de señas en los últimos años. Ya sólo por este motivo —dice Aronowitz en la revista médica New England (1989: 1347)— vale la pena la lectura de este libro: la afasia de la seña por lesión del hemisferio cerebral izquierdo no lleva aparejada la incapacidad de gesticular, de seguir haciendo los gestos expresivos no gramaticales que todos hacemos, que se localizan en el hemisferio derecho. Esto es, por así decir, el cerebro aborda la seña como un lenguaje, aunque éste se organice de modo espacial más que secuencialmente, y corresponde al área cerebral especializada en la función lingüística, y no al área espacio-visual, como se había pensado inicialmente (pp. 124-126).

Tiene interés también la revisión de los estudios de quienes nunca aprendieron un lenguaje, desde los famosos Kaspar Hauser y el niño salvaje de Aveyron hasta otros muy recientes. Sacks muestra que el desarrollo del pensamiento se haya en circunstancias extremas muy limitado, mientras que la enseñanza de un lenguaje —aunque sea de señas— "entraña un cambio radical y cualitativo de la naturaleza humana" (p. 66). No es posible aprender el lenguaje a solas, requiere la interacción con otros que tengan capacidad y competencia lingüísticas, y a su vez, el desarrollo cerebral y de las capacidades intelectuales está mediado por la experiencia del lenguaje.

Comentarios: 2
  • #2

    Gloria Pérez (martes, 10 enero 2017 04:53)

    Disculpen en que idiomas esta esta información interesante?

  • #1

    Jose Arturo Isunza (jueves, 21 agosto 2014 19:31)

    Loable trabajo. Felicidades.
    Pero me gustaríaque fuera pensado de origen más globalmente, ello por el uso del lenguaje que se entiende mejor en España que en los países de América.
    Saludos atentos.

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